Jornada de filosofía de la mente

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Resúmenes

 

Ver, recordar e imaginar el mar: la hipótesis de la reconstrucción perceptual
Juan Fernando Álvarez Céspedes

Resumen: Una de las experiencias que recuerdo con más cariño es la primera vez que vi y toqué el mar. Era finales de 2005 y tenía 11 años. Hoy, en la segunda mitad de 2017, recuerdo vívidamente mi primer contacto con el mar y, asimismo, me imagino en futuras experiencias que involucran el mar. Pero, cuando recuerdo o imagino episodios autobiográficos que involucran el mar ¿qué ocurre con la percepción original del 2005 que me proveyó la información necesaria para recordarme e imaginarme hoy en el mar? Para responder esta pregunta, propongo la hipótesis de la reconstrucción perceptual, que dice que nuestras experiencias perceptuales están presentes en la construcción o simulación de nuestras experiencias pasadas y futuras (aunque no del modo que propondría una teoría causal de la memoria). Así, ocurre que mi experiencia perceptual primera con el mar constituye un conjunto de representaciones nuevas que deben entenderse como formando patrones representacionales, los cuales se tratan de reconstruir cuando recuerdo el episodio pasado en cuestión o cuando simulo un episodio personal futuro en el mar.

La facultad del lenguaje: función, componentes y evolución. Un relato evolutivo.
David Andrés Vanegas Moreno

Cuando se pregunta qué es lo que distingue a la especie humana de las demás formas de vida animal, la respuesta que se suele encontrar es: el lenguaje. Puesto que no solo son sus características únicas en comparación a las demás formas de comunicación del reino animal, sino que también ha posibilitado la creación y conservación de los productos culturales humanos. Por ende, se hace importante conocer cuál fue su historia evolutiva.

Para esbozar esta perspectiva se revisará:

(i)    Cuál fue la función que guió su evolución.

(ii)   Qué componentes lo conforman.

(iii)  Y, aplicando la ingeniería inversa, cuáles podrían haber sido las fases que atravesó en su evolución.

La forma de vida cada vez más gregaria de nuestros ancestros hizo necesario que estos fuesen capaces de intercambiar información respecto al nicho que habitaban. Esta hipótesis es generalmente aceptada (Pinker, 2010; Tomasello, 1999). Pero, ¿es esto resultado de una capacidad específica para el lenguaje (Pinker, 1994, 2007), o de un dominio más general dentro de la cognición humana (Tomasello, 1995, 2008, 2014)? Al escrudiñar con detalle las características del lenguaje -cómo se adquiere, su universalidad dentro de la especie, su unicidad en el reino animal, patologías, etc.-, se encuentra que se hace necesario considerarlo parte del fenotipo humano (Pinker, 2003; Pinker, & Bloom, 1990).

Surgen entonces un conjunto de incógnitas: ¿qué lo conforma?; ¿cuáles de sus componentes son compartidos con otros dominios cognitivos?, y ¿se encuentran también en otras especies animales? Para dar respuesta a esto, se ha planteado la distinción entre el Broad Lenguage Faculty (BLF) y el Narrow Language Faculty (NLF)  (Hauser, Chomsky, & Fitch, 2002); y una posibilidad es ubicar dentro de la NLF solo la recursión, la cual, argumentan algunos, no fue moldeada por la selección natural (Fitch, Hauser, & Chomsky, 2005). Pero, analizando la arquitectura del lenguaje (Jackendoff, 1997) y los estudios en psicología comparada respecto a la percepción y producción del habla; fonología; morfología; léxico; sintaxis; etc. (Pinker & Jackendoff, 2005) se encuentra evidencia que soporta que la NLF comprende más que solo la recursión (Pinker & Jackendoff, 2009) y que habría sido moldeada por el proceso de selección natural (Jackendoff & Pinker, 2005).

Tomando en cuenta lo anterior, y mediante la aplicación de la ingeniera inversa , se hace posible plantear cuáles pudieron haber sido las fases que atravesó la facultad del lenguaje durante su evolución (Jackendoff, 1999).  Es así que bajo este presupuesto se hace posible plantear qué partes tuvieron que haber aparecido primero, cuáles de manera posterior, y las razones por las cuales tienen las características que presentan (Jackendoff & Wittenberg, 2017).

Memoria episódica: un paradigma por superar
Elizabeth Cardona Muñoz

La mayor parte de la reflexión en filosofía de la mente contemporánea a propósito del problema de la memoria busca establecer qué es con exactitud tal capacidad cognitiva. Para ello se establecen ciertas condiciones que debe cumplir cualquier estado mental que sea considerado como una instancia de recuerdo. La discusión al respecto se ha desarrollado, principalmente, entre dos teorías rivales acerca de la naturaleza de la memoria: la teoría causal y la teoría reconstructivista. La primera supone un nexo causal entre un evento pasado y el recuerdo de éste al definir la memoria. La segunda teoría, por el contrario, niega dicho nexo causal y define lo que es un recuerdo a partir de sus características intrínsecas. La tesis que defenderé en la ponencia es la siguiente: los problemas que surgen en el marco del debate entre la teoría causal y la teoría reconstructivista obedecen al hecho de que no se comprende adecuadamente la relación entre la memoria episódica y la semántica. En este sentido, el error de las posturas causal y reconstructivista es que no logran distinguir los rasgos definitorios de la memoria pues los esfuerzos se han concentrado en explicar un único sistema particular de memoria. Evidentemente, este es un problema que se deriva de considerar la memoria episódica como paradigma de la memoria declarativa. Así el modo de proceder será el siguiente: en primer lugar, señalaré los diferentes esquemas conceptuales bajo los cuales se realizan los análisis filosóficos a propósito de la memoria. A continuación, y, en segundo lugar, señalaré cómo dicho esquema conceptual condiciona las lecturas tanto causal como reconstructiva y conduce, eventualmente, a los problemas característicos de cada una de ellas. Por último, sugiero, de manera explotaría, un nuevo esquema conceptual para analizar la memoria en la filosofía de la mente y señalaré las ventajas de mi propuesta en relación el esquema que hasta ahora se ha empleado en la filosofía.

La cognición moral ante nuevos desafíos
Alejandro Andrés Vanegas Herrera

La cognición moral ha representado un amplio paradigma dentro de las ciencias cognitivas, el aumento de publicaciones y estudios experimentales han posibilitado un mayor entendimiento acerca de la forma en como tomamos decisiones morales, la automaticidad de las decisiones, la influencia de las emociones sobre los juicios, etc. Muchos filósofos y psicólogos han contribuido con toda clase pruebas que han permitido abandonar y considerar nuevas formas de entender el hasta hoy apenas vislumbrado mundo de la psicología moral.

La idea que se pretende exponer es entonces presentar un amplio número de interrogantes que han sido descuidados y muchas veces no abordadas por parte de los investigadores, con lo cual puede ocasionar una   entorpecida forma de entender la moralidad. Si bien muchos estudios comparten la idea de que las emociones pueden ser grandes protagonistas en lo que corresponde a nuestras decisiones morales, poco o casi nada se ha estudiado acerca de cómo cambia la intensidad de las emociones en espacios experimentales y ante la presencia de los dilemas morales. Entre tanto, otra de las variables poco abordadas es respecto al uso de los dilemas morales en contexto experimental, uno de los inconvenientes que este método acarrea es el hecho de que los investigadores confíen ciegamente en la respuesta de los participantes, se pone en cuestión entonces que, por factores de deseabilidad social, los participantes no sean del todo honestos ante el tipo de dilemas que se presenta como “aprueba o desaprueba”.

La idea de que la cognición moral, sea entendida de una forma monolítica y que se mantenga estable en todo momento debe ser cuestionada, pues estudios como los del psicólogo Roy Baumesteir, acerca del “musculo moral”, argumentan que la moralidad puede ser susceptible de cambios, es decir variables como el “agotamiento”, la reducción de los niveles de glucosa, pueden influir en la forma en como tomamos decisiones morales. Igualmente, otro aspecto a tener en cuenta es respecto a la lejanía de los dilemas morales, es decir, las situaciones hipotéticas presentadas a los participantes en su gran mayoría no generan ningún conflicto emocional un ejemplo acerca de esto sería  el caso de imaginar que se ganamos  la lotería, da felicidad, pero no tan grande como ganarse la lotería de verdad, pero esto no significa que los ejemplos imaginarios no funcionen, sino que revela que a veces la lejanía del dilema respecto a lo irreal ante el contexto, puede provocar un distanciamiento psicológico que repercutiría en la forma de elegir.

Finalmente, el estudio acerca de las expresiones faciales más exactamente sobre la micro expresión facial de las emociones de Ekman y la expresión facial en contexto propuesta por Hillel Aviezer, pueden brindar una gran entendimiento, ya que permitiría hacer frente a la cuestión antes presentada (mentir ante los dilemas morales), por un lado basados en los postulados de Ekman acerca de la mentira y como detectarla y por otro podría brindarnos más información acerca de la reacción del cue

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